¿Promiscuidad o Sociosexualidad? Desmontando mitos
¿Fantaseas con tener relaciones sexuales con personas a las que conoces muy poco? ¿Crees que el sexo es algo que debe compartirse con más personas aparte de tu pareja formal? ¡Quizás seas más sociosexual de lo que piensas!
El sexo, dentro del marco del matrimonio o de una relación formal, ha sido considerado la norma a lo largo de la historia humana por múltiples motivos, principalmente religiosos. Sin embargo, también es cierto que más allá de estas relaciones formales, también se ha constatado la existencia de relaciones sexuales poligámicas, así como prácticas sexuales como las orgías desde los tiempos de la antigua Roma (Langlands, 2006).
Además, esta tendencia se encuentra en todo tipo de especies del reino animal. Existen estudios que han observado formas de poligamia en mamíferos (Wittenberger, 1980), en aves (Shufeldt, 1907) y en peces, entre otras especies (Pagel, 2003). Toda esta documentación nos puede hacer ver que la poligamia no es exclusiva en el ser humano, ni tampoco representa una desviación social. A pesar de ello, es un tema complejo en la especie humana, que vive bajo una serie de normas sociales y culturales relativas a las relaciones afectivas.
En los últimos años comienzan a aceptarse nuevas orientaciones relacionales más allá de la monogamia como las relaciones abiertas, los swingers o las relaciones poliamorosas entre otras (Matsick et al., 2014). Sin embargo, y a pesar de la cada vez mayor aceptación que tienen las nuevas orientaciones relacionales, siguen teniendo muchos detractores que no están de acuerdo con la ética y moralidad de estas formas de vivenciar el amor y la sexualidad.
¿Qué es la sociosexualidad?
A raíz de la visibilidad de estas cuestiones surge el término sociosexual de la mano de Simpson y Gangestad (1991) para referirse a aquellas personas con tendencia a mantener o desear relaciones sexuales sin compromiso.
La sociosexualidad funciona como una dimensión dentro de la sexualidad humana, de manera que hay personas más y menos sociosexuales. Las personas más sociosexuales presentan poca restricción en cuestiones relacionadas con la sexualidad, siendo más proclives a mantener relaciones sexuales con un amplio número de personas y experimentar en el sexo (Wongsomboon et al., 2020). Además, las personas que puntúan alto en esta dimensión no necesitan tener un vínculo afectivo o formal con la otra persona para implicarse en el sexo, ¡pueden ser incluso completos desconocidos! (Hone et al., 2020).
Se ha demostrado que la sociosexualidad correlaciona positivamente con la extroversión y la estabilidad emocional (Banai y Pavela, 2015). A su vez, también se ha encontrado relación entre ser una persona sociosexual y mantener relaciones afectivas poliamorosas (Morrison et al., 2013). Por último, y probablemente por la forma en la que han sido educados, los hombres son de manera consistente más sociosexuales que las mujeres (Clark, 2006; Simpson y Gangestad, 1991; Yost y Zurbriggen, 2016).
Sociosexualidad y relaciones de pareja
En principio, ser una persona más sociosexual no tiene por qué ser algo mejor ni peor que ser poco sociosexual. Sin embargo, socialmente se rechaza a estas personas juzgándolas como poco comprometidas afectivamente, adictas al sexo o con tendencia a cometer infidelidades en relaciones cerradas. Pero… ¿cuánto de esto es verdad? Si bien es cierto que las personas sociosexuales en relaciones cerradas tienden a cometer mayor número de infidelidades (Simpson et al., 2004), estudios más recientes indican que más que la sociosexualidad, lo que realmente predice las infidelidades son la falta de control y el bajo compromiso en la pareja (Rodrigues et al., 2016). De manera que, a pesar de los mitos y tabúes al respecto, una persona muy sociosexual puede mantener una relación afectiva cerrada y sana siempre y cuando exista comunicación y compromiso en la pareja.
Llegados a este punto, después de haber desmontado mitos y demostrado que la sociosexualidad no representa ni una desviación ni un defecto en la sexualidad de la persona, es importante reivindicar lo que en nuestra terapia de pareja, terapia sexual y terapia psicológica transmitimos a nuestros pacientes, y es que lo verdaderamente importante es construir relaciones afectivas sanas basadas en el respeto y el consentimiento. Da igual si eres muy sociosexual o no. Da igual si tienes una relación monógama cerrada o tienes múltiples relaciones afectivas. Mientras mantengas tus relaciones sexuales bajo la premisa del cuidado, la salud y el respeto, nadie puede ni debe juzgar tu vida sexual.
Antonio Cabezas Gil
Alumnado en prácticas del Máster en Sexología de la Universidad de Sevilla.