Relación abierta: aspectos a tener en cuenta para empezar o mantenerla
Cada vez es más frecuente que acudan a consulta parejas que actualmente están en una relación abierta o que buscan acompañamiento para empezarla sin que ello desemboque en una dramática ruptura. A veces, incluso puede ser una opción que venga propuesta por parte de su terapeuta en función de los motivos de consulta por los que vienen a una terapia de pareja, siempre como algo a valorar, no como una imposición o solución mágica.
¿Qué es una relación abierta?
Si nos ponemos mijitas con las etiquetas, una relación abierta es un tipo de vinculación que entraría dentro de las No Monogamias Consensuadas. Se hace hincapié en lo de “consensuadas” ya que la infidelidad, otro gran motivo por el que las parejas suelen acudir a la consulta cuando se pilla en infraganti a una de las partes, también entraría en este término paraguas. De hecho, aproximadamente el 38,6 de la población española declara haber sufrido alguna infidelidad… al menos de forma consciente. Es curioso como la sociedad acepta y normaliza las infidelidades más que otro tipo de relaciones No Monógamas, tachándolas de locuras imposibles muy dañinas, cuando hay quien se ha llevado toda la vida no queriendo ver o cometiendo infidelidades bajo la premisa de ojos que no ven, corazón que no siente, por tal de mantener la estabilidad de la pareja.
La diferencia principal radica en que, en una relación abierta, ambas partes de la pareja son plenamente conscientes de que la exclusividad sexual no forma parte de la ecuación. La manera en que esto se ponga en práctica, ya irá en función del pacto de pareja que la relación haya creado a su medida, porque no nos vale un “copia y pega” de lo que a otras parejas les funciona. Cada persona es un mundo, y si ya hablamos de parejas, universos.
Tipos de relaciones abiertas
Si planteamos algunos de los modelos de relaciones abiertas posibles veríamos que:
- Hay parejas que buscan meter a una o más terceras persona de forma esporádica o habitual en la cama, ya sea en locales liberales específicos a la vista de otras personas con sexualidades no convencionales más allá de la norma, o en el propio domicilio de una manera más controlada y privada. Se pueden localizar a esas personas mediante apps de ligue, habiéndolas conocido antes en entornos liberales o más convencionales… Se pueden encontrar unicornios (tercera persona que se añade a la pareja, normalmente de forma exclusivamente sexual, pero no siempre) donde menos nos lo esperamos.
- Hay parejas que prefieren optar por tomar esta vía como una solución para salvar las necesidades sexuales en una relación a distancia sin que haya que traicionar la confianza de la pareja.
- Hay otras díadas que hartas de la rutina sexual que ha ido mermando poco a poco su deseo, exploran esta opción como aliciente para despertar de nuevo la chispa de su sexualidad a través de nuevas situaciones morbosas compartidas o individuales, y aprovechan el subidón para revivir la llama de su relación principal de siempre. Hay quien quiere saber detalles por tener una mayor sensación de control o por el propio morbo, y hay quien prefiere no saber nada para no comerse el coco y sentir crecer sus inseguridades.
- Otras personas pueden ver esta opción como una manera de salvar sus incompatibilidades sexuales. Un ejemplo podría ser el caso de una pareja en la que una parte ha descubierto recientemente, o aceptado, mejor dicho, que está dentro del espectro asexual, y se ha dado cuenta de que el sexo es más una tarea no deseada a la que siempre se ha visto obligada que un placer. Otro ejemplo sería en aquellas situaciones en las que la pareja no ve igual algunas prácticas sexuales que pueden ser muy importantes para una parte, pero no para la otra. Aquí ya nos meteríamos en el tema fetiches, BDSM o sexualidad kinky en general.
Hasta aquí hemos visto algunas de las diferentes opciones que pueden motivarnos a abrir la relación desde una vinculación monógama convencional tras el paso de los años, o bien querer iniciar la relación con este formato desde cero. Normalmente el primer caso suele conllevar más trabajo, ya que implica un proceso de deconstrucción de todos los hábitos y formas de ver la pareja hasta la fecha, mientras que en el segundo caso todo se está construyendo a medida desde el principio. Es un poco como reformar una casa en comparación con diseñar otra desde cero. Pero esto no tiene por qué ser una norma siempre, ya que la complicidad y seguridad que crea en una relación monógama sana de muchos años también puede ser un factor protector a la hora de dar más seguridad al iniciar este camino.
¿Cómo funcionan las relaciones abiertas?
Cuando una persona o pareja con este perfil acude a consulta buscando un acompañamiento sexológico para no morir en el intento, suelen abordarse temas tales como:
- Técnicas para mejorar la comunicación de pareja asertiva para dejarlo todo clarito en todo momento y que no nos coman las inseguridades.
- Formas de esbozar paso a paso un pacto de pareja que puede revisarse de forma infinita conforme la relación y sus partes vayan evolucionando a la hora de adentrarse más en el mundo de las No Monogamias Consensuadas.
- Aprender a marcar y respetar los límites establecidos en una relación abierta de una forma honesta y respetuosa para que nadie pierda la sensación de control.
- Gestión de los celos que aparecerán en el proceso y cómo comunicar las inseguridades que nos despiertan y remueven para que no acaben por dinamitarlo todo.
- Gestión del tiempo y conciliación familiar para que esta nueva forma de vivir la sexualidad no deteriore otras áreas de la familia.
- Recomendación de espacios seguros para poder experimentar y descubrir a otras personas con las que compartir filosofías o experiencias sexuales.
- Recomendación de libros, series, película y documentales que puedan servirnos de apoyo y enriquecer nuestros conocimientos con respecto al tema en base a las experiencias de otras personas que nos informan sobre sus vivencias…
Las relaciones abiertas no son algo nuevo, pero sí que es algo reciente su gran publicidad a través de medios de comunicación, series, películas, testimonios del famoseo, etc. Puede dar la sensación de que si no tienes una relación abierta hoy día es porque eres una persona mojigata que no se atreve a disfrutar. Más lejos de la realidad, no todo el mundo está preparado para embarcarse en una relación abierta… A la vista está la gran cantidad de fracasos amorosos o relaciones que acaban volviéndose tóxicas por culpa de intentarlo a la ligera sin tener unos mínimos en cuenta y carecer de un acompañamiento adecuado por no tener herramientas para gestionar los contratiempos.
Si una relación monógama ya es difícil a veces, a más personas metamos en la ecuación más puede llegar a complicarse el asunto salvo que sepamos como lidiar con ello, que no suele ser habitual. En una sociedad con una notable falta de educación emocional que nos enseña a rehuir del conflicto constantemente, a menos que seamos personas autodidactas muy aplicadas, empezar una relación abierta sin acompañamiento puede llegar a ser igual que empezar a querer leer sin haber pasado por la escuela.
Rafael Torregrosa
Psicólogo – Sexólogo