NO NECESITAS ATENCIÓN PSICOLÓGICA por el hecho de ser una PERSONA TRANS.

Ahora que acabas de leer esta frase, te puedes encontrar con distintas emociones que pueden ser tan diversas como el enfado, la rabia, la sorpresa, el alivio, la alegría, la simpatía, etc. Quizás te parezca una afirmación obvia o incluso lo tengas tan claro que el planteamiento desde la duda te parezca ofensivo, en este caso te pido disculpas y añado que mi intención es poder reflejar los distintos sentires que me encuentro ante este planteamiento.

Estoy convencida que llegará un día en el que esta frase sea para todas las personas algo tan evidente como decir que “necesitamos aire para respirar”, “no todas las mujeres llevan el pelo largo”, etc. no obstante, en la actualidad podemos encontrarnos con personas que cuestionan este hecho tanto desde el ámbito personal como profesional. Es lo que ocurre y ha ocurrido siempre que alguna persona o colectivo “sale de lo normativo”, rompe con las normas rígidas establecidas para catalogar y simplificar la realidad y plantea otras realidades. Ejemplos muy claros son las mujeres que no encajaban en el rol tradicional de la época  y eran consideradas en muchas ocasiones enfermas o histéricas, o los tratamientos para “curar” la homosexualidad.  No podemos olvidar que estos cambios no son ni serán por arte de magia, sino que son el resultado de la lucha de los colectivos de personas implicadas en cada caso, así como el valor que tienen los cambios que cada persona individual puede hacer en su entorno (pertenezca o no al colectivo en cuestión).

En este sentido, es muy probable que hayas oído comentarios que ponen en duda tu salud mental, por el  hecho de mencionar que tu identidad sexual no se corresponde con la que te asignaron al nacer. O incluso que hayas tenido que presenciar o  participar directamente en debates en los que te sientes como si fueses un experimento científico, un extraterrestre o una nueva especie encontrada en este mundo. Más difícil aun, cuando estas palabras provienen de personas que para ti son muy importantes, como pueden ser miembros de la familia, pareja, amistades, etc. Con este escenario, no me extraña que hayas podido dudar de tu propia salud mental, que tú misme te hayas puesto un gran foco para estar constantemente “a examen”.

Ahora te voy a soltar otra obviedad… no tienes que justificar tu propio ser. Tu identidad sexual es asunto tuyo y aunque puedas atravesar (O NO) un periodo de dudas, de cuestionarte, de no entender muy bien lo que te está ocurriendo, tú eres la única persona que puede saber cuál es su identidad. Atravesar por el cuestionamiento de la propia identidad sexual puede ser una experiencia muy enriquecedora e ilusionante, al mismo tiempo que puede despertar miedos y preocupación. Este proceso abre la posibilidad de replantearse cuestiones muy importantes en la vida íntimamente relacionadas con esa pregunta tan compleja de ¿quién soy yo?  y abre un inevitable y necesario diálogo interno, en el que el protagonista eres tú.

Si estás en este proceso es posible que tengas periodos de tristeza, ansiedad, apatía y que en ocasiones no sepas como afrontarlo. Hay personas que deciden gestionarlo con sus propios recursos y otras que buscan ayuda profesional para poder manejar la situación y tener un espacio en el que poder expresarse y adquirir nuevas herramientas. Es en este caso, en el que sí puedes sentir que necesitas atención psicológica, no por el hecho de ser una persona trans sino por estar viviendo dificultades que interfieren en tu vida o por querer aprovechar al máximo tus potencialidades.

Desde el acompañamiento psicológico, en ningún caso se toman decisiones sobre la identidad sexual de la persona que acude (tampoco en el caso de menores), no podemos evaluar ni dar una respuesta a este respecto. Tenemos muy claro que la respuesta en todo caso la tienes tú.

Si en estos momentos estás haciéndote preguntas sobre tu propia identidad sexual, te recomiendo buscar experiencias similares a la tuya, tener referentes cercanos que te puedan servir de espejo. Sin perder de vista que existen tantas sexualidades como personas, que tú eres una persona única y que tus necesidades y deseos no tienen por qué coincidir cien por cien con las de otra persona.

No tengas prisa, aprende de tu camino y escúchate. Lo que sientes está bien, tanto si son emociones positivas (alegría, ilusión, esperanza…) como si aparecen emociones negativas (tristeza, enfado, frustración…).

Si necesitas una compañera de viaje, estaré encantada de ir a tu lado en esta aventura y ayudarte a encontrar tus propios recursos, a descifrar tu brújula interna y explorar los posibles caminos que se presentan ante ti.

En todo caso…Que tengas un buen viaje!

Patricia Martín Osto

Psicóloga-Sexóloga



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